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CoDi y DiMo: Por Qué los Cobros Digitales No Despegan en México

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    WAU Marketing
  • hace unos segundos
  • 5 min de lectura

El problema de CoDi y DiMo no es que a México le falte tecnología de pagos. La infraestructura existe, funciona 24/7 y es de las mejores de la región. Lo que falla está más adentro: en el core de los bancos y en quién tiene incentivo para que el cobro digital ocurra.


Banxico hizo su parte. Creó CoDi en 2019 para cobrar por código QR sin terminal ni comisiones, y en 2023 lanzó DiMo para transferir usando solo el número de celular. Ambos corren sobre SPEI, una de las infraestructuras de pago más sólidas de América Latina. Sobre el papel, México tenía todo para repetir el fenómeno PIX de Brasil. Sobre el terreno, no pasó. Y conviene entender por qué, porque la respuesta dice mucho sobre el estado real de la banca mexicana.


Las cifras incómodas


Empecemos por los números, porque son brutales. Durante todo 2024, CoDi registró una caída del 18% en el número de transacciones; a diciembre cerró con apenas unas 307 mil operaciones, según el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2025 de la CNBV reportado por Milenio. Sí hubo crecimiento en cuentas que usaron el servicio —2.2 millones hicieron al menos un pago, frente a 1.6 millones en 2023—, pero el uso por persona se desploma: más gente registrada, menos transacciones reales.


DiMo cuenta una historia parecida. Acumula entre 11 y 12 millones de cuentas vinculadas, pero desde su creación en febrero de 2023 hasta el cierre de 2024 había procesado apenas unas 250 mil transacciones en total. El propio director de finanzas de BBVA México —banco que concentra 5.7 millones de esos usuarios, más de la mitad— lo describió sin rodeos: "prácticamente nada", de acuerdo con Yahoo Finanzas. Millones de cuentas listas, casi cero uso.


El contraste con Brasil duele


Para dimensionar el fracaso, hay que mirar a PIX. En 2024, el sistema instantáneo del Banco Central de Brasil procesó 68.7 mil millones de transacciones, un 52% más que el año anterior, y llegó a un pico de 252.1 millones de operaciones en un solo día, según cifras de la Federación de Bancos de Brasil reportadas por Global Finance. El 76.4% de los brasileños usa PIX, que ya representa cerca de la mitad de todos los pagos electrónicos del país, por encima del efectivo y las tarjetas.


La comparación es despiadada: Brasil hace en un solo día casi mil veces lo que CoDi hizo en todo 2024. Y no es por falta de infraestructura mexicana. SPEI movió más de 5,400 millones de transferencias en 2024 y un monto que multiplica varias veces el PIB del país, según los informes de Banxico. Los mexicanos sí transfieren digital. Lo que no hacen es cobrar con CoDi ni transferir con DiMo.


Por qué no despega: tres frenos reales


La explicación no es una sola, y casi ninguna es culpa del regulador.


  • No hay incentivo para el banco. CoDi elimina las comisiones de la terminal punto de venta. Eso es genial para el comercio y terrible para el modelo de negocio del banco, que vive de esas comisiones. Resultado: los bancos no promueven activamente un producto que canibaliza su propio ingreso.

  • SPEI ya resolvía el problema "suficientemente bien". Los mexicanos están acostumbrados a SPEI y no se les ha explicado por qué CoDi o DiMo serían mejores. Analistas citados por El Financiero apuntan que falta una propuesta de valor clara frente a lo que la gente ya usa, según El Financiero.

  • La experiencia es fragmentada y frágil. Cada banco implementó CoDi y DiMo a su manera, dentro de su app, sobre su core. El flujo técnico funciona, pero la experiencia del usuario final no es homogénea: interfaces distintas, onboarding distinto, puntos de aceptación distintos. Y donde el onboarding exige buena conectividad y un teléfono moderno, media población queda fuera. Como resumió un analista en ese mismo foro: "si necesitas 5G solo para registrarte, imagina los pueblos donde la gente apenas tiene 3G".


Lo que Brasil hizo distinto (y aquí no)


PIX no ganó por tener mejor QR. Ganó por tres decisiones que México no tomó: el Banco Central de Brasil hizo la integración obligatoria para toda institución con más de 500 mil cuentas, estandarizó la experiencia con alias interoperables (correo, teléfono, llave aleatoria) y construyó un modelo abierto donde bancos y fintech compiten sobre la misma infraestructura común, como analiza El Financiero. México tiene la infraestructura; lo que faltó fue orquestación y una experiencia única.


Banxico parece haberlo entendido: ya trabaja en integrar CoDi y DiMo en un "supercanal" unificado para reducir la confusión y acelerar la salida del efectivo, según AméricaRetail. Pero unificar la marca no basta si el cobro digital sigue dependiendo de cómo cada banco lo conectó a su core.


Aquí entra el core bancario


Este es el punto que el debate público omite. Que un cobro digital sea instantáneo, confiable y con buena experiencia depende de cómo el banco expone CoDi y DiMo desde su núcleo. Si el core solo conversa por lotes, si no tiene APIs en tiempo real, si conciliar un cobro QR es un proceso nocturno y no un evento al instante, la experiencia se siente lenta o poco confiable, y el usuario regresa al efectivo o al SPEI de siempre. La interoperabilidad que PIX dio por hecho —disponibilidad 24/7, confirmación inmediata, alias unificados— solo es posible sobre un core diseñado para responder en tiempo real, no remendado para hacerlo.


Dicho de otro modo: la batalla de los cobros digitales en México no se va a ganar con otra campaña de Banxico. Se va a ganar cuando los cores de los bancos puedan ofrecer la experiencia que PIX volvió estándar.


Cómo lo vemos en WAU


En WAU construimos cores bancarios pensados para esto: pagos y cobros expuestos por API, en tiempo real, con conciliación instantánea y disponibilidad continua. Cuando una institución corre sobre un core así, integrar CoDi, DiMo o lo que venga deja de ser un parche y se vuelve una capacidad nativa: el cobro se confirma al instante, la experiencia es la misma en cualquier canal y el usuario no tiene razón para volver al efectivo.


El efectivo en México no resiste por falta de tecnología de pagos. Resiste porque la experiencia digital aún no es lo bastante buena, y eso se decide en el core. Si quieres que tu institución sea de las que sí capturan el cobro digital cuando despegue, hablemos. 👉 Agenda una conversación con nuestro equipo.


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