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Interoperabilidad de Pagos Instantáneos en LATAM: QR y Más Allá

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    WAU Marketing
  • hace unos segundos
  • 5 min de lectura

El verdadero hito de los pagos en LATAM no fue inventar un sistema instantáneo en cada país. Fue darse cuenta de que tener el tuyo, aislado, ya no alcanza: el siguiente salto es que todos se conecten entre sí.


Durante años, la conversación regional fue de carrera: quién lanza su sistema de pagos inmediatos primero, quién mueve más transacciones, quién tiene la mejor app. Y la región ganó esa carrera de sobra. Pero el horizonte 2026–2027 cambia la pregunta. Ya no se trata de tener un riel instantáneo propio; se trata de que ese riel hable con los demás —entre bancos, entre fintechs, entre QR distintos y, eventualmente, entre países—. La interoperabilidad dejó de ser una característica deseable y pasó a ser la cancha donde se juega todo. Y eso, para quien diseña la infraestructura, es una exigencia técnica enorme que casi nadie nombra.


LATAM ya no compite por velocidad: compite por conexión


Vale la pena dimensionar lo que la región construyó. En Brasil, PIX es usado por unos 170 millones de adultos y más de 20 millones de empresas, y solo hasta octubre de 2025 había movido alrededor de R$28 billones, de acuerdo con Agência Brasil sobre datos del Banco Central. En México, SPEI cumplió 21 años y procesó más de 5,418 millones de operaciones en 2024, lo que ubica al país entre los diez con mayor volumen de pagos en tiempo real del mundo, por encima de economías como Reino Unido y Canadá, según cifras de Banxico recogidas por Emprefinanzas.


El punto no es presumir cifras. Es que con esa base instalada, el margen de mejora ya no está en la velocidad de un sistema aislado —eso está resuelto—, sino en eliminar las fronteras que quedan entre sistemas, entre marcas de QR y entre instituciones.


Bre-B: la apuesta a la interoperabilidad como punto de partida, no como añadido


El caso más nítido de este cambio de mentalidad es Colombia. Bre-B, que arrancó operación el 6 de octubre de 2025, no se diseñó como "otro sistema de pagos", sino explícitamente como "el nuevo sistema de pagos inmediatos interoperado de Colombia", que permite transferir sin importar la entidad donde tengas tu cuenta o depósito, según el Banco de la República. La interoperabilidad no es un módulo posterior: es el diseño. Para mayo de 2026 el sistema acumulaba 105 millones de llaves registradas, reporta el mismo Banco de la República.


Y aquí va el matiz honesto, porque la interoperabilidad no es trivial: el Banco de la República aplazó el lanzamiento de Bre-B más de una vez. El motivo no fue marketing; fueron pruebas exhaustivas "sobre las distintas capas de los nodos y la infraestructura tecnológica involucrada", como reportó Infobae. Conectar muchos sistemas para que se comporten como uno solo es difícil. Esa dificultad es precisamente la que termina pagando —o cobrando— el core de cada institución.


El QR interoperable: la prueba de fuego que ya pasó Argentina


Si quieres ver hacia dónde va la región, mira el QR. Durante años, cada billetera tenía su propio código y el comercio terminaba con un mostrador lleno de stickers que no se hablaban entre sí. Eso se está acabando. En Argentina, durante septiembre de 2025, el 98.2% de las transferencias inmediatas se inició mediante QR interoperables, con 71.6 millones de pagos y un crecimiento del 54.3% interanual, según el Informe Mensual de Pagos Minoristas del BCRA.


Ese 98.2% es la señal del futuro: un solo QR que cualquier app pueda leer y pagar. Para el comercio significa un código en lugar de diez. Para el usuario, que da igual qué app traiga. Para la institución financiera, significa que su core tiene que entender y responder a un estándar común —no a su propio dialecto—, en tiempo real.


Más allá de las fronteras: la interconexión transfronteriza que viene


El siguiente capítulo, el verdaderamente ambicioso, es conectar sistemas instantáneos de distintos países. Hoy los pagos transfronterizos siguen siendo lentos y caros: a nivel global, solo el 35% de los pagos minoristas transfronterizos se acreditan dentro de la primera hora, contra una meta del 75%, y enviar US$1,000 por un corredor persona a persona cuesta en promedio cerca del 2.6%, según el reporte de avance 2025 del Roadmap del G20 publicado por el FSB. Comparado con un PIX o un SPEI que liquida en segundos a costo casi nulo dentro de cada país, el contraste es brutal.


La respuesta que se está construyendo es estandarizar cómo se conectan los sistemas, en vez de tender un cable a medida entre cada par de países. El Project Nexus del BIS hace exactamente eso: una sola conexión a la plataforma para alcanzar a todos los demás sistemas de la red, con pagos que se completan en 60 segundos en la mayoría de los casos. Sus cinco bancos centrales fundadores acordaron crear una entidad gestora, la Nexus Scheme Organisation, en Singapur, de acuerdo con el BIS. Aunque el primer despliegue es en Asia, el modelo es replicable —y es la dirección hacia la que apuntan también los pilotos de internacionalización de PIX y las iniciativas de integración regional impulsadas por organismos multilaterales—.


Qué le exige todo esto a tu core


Aquí está la parte incómoda para muchas instituciones. La interoperabilidad no es un acuerdo que se firma; es una capacidad técnica que tu sistema central tiene o no tiene. Para conectarte a un riel interoperable —un QR común, un Bre-B, un eventual corredor transfronterizo— tu core necesita tres cosas que un sistema heredado por lotes simplemente no da: responder en tiempo real (24/7, fines de semana y feriados incluidos), exponer y consumir datos por API bajo un estándar externo que tú no controlas, y hacerlo con trazabilidad y gobernanza para cumplimiento y prevención de fraude.


Un core viejo puede, con esfuerzo, lanzar "su propio" pago instantáneo amurallado. Lo que no puede es interoperar de verdad: hablar el idioma común, en tiempo real, con quien sea, cuando sea. Y como ya pasó con Bre-B, esa diferencia se descubre en las pruebas, no en el folleto.


Cómo lo vemos en WAU


En WAU diseñamos cores pensados para interoperar, no para amurallarse. Eso significa una arquitectura nativa en tiempo real, API-first, capaz de adoptar estándares externos —EMVCo para QR, esquemas de pagos inmediatos interoperados, los protocolos que exija cada corredor— sin reescribir todo cada vez. Porque el futuro de los pagos en la región no premia a quien tenga el sistema más rápido encerrado en su jardín; premia a quien pueda conectarse con todos los demás. La interoperabilidad no se le agrega a un core legado: o el core nació para conectarse, o se queda afuera de la red.


Si quieres saber qué tan listo está tu core para el mundo interoperable que ya llegó —QR común, sistemas que se hablan, transfronterizo en camino—, hablemos. 👉 Agenda una conversación con nuestro equipo.


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